| Fecha de publicación: 03/12/2008 |
Espero que se usted consciente de que la responsabilidad que asume está ligada a la idiosincrasia de un pueblo
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Me dirijo a Vd., a pesar de que no tengo el gusto de conocerle. Tampoco estoy en posesión de ficha federativa que me de derecho a votar en las próximas elecciones. Simplemente, opino sobre éste nuestro deporte, porque el sentido literal de la palabra “NUESTRO”, en ningún otro se puede aplicar con más razón de ser. No soy nadie para hacerle peticiones, y mucho menos para marcarle el camino por el que debe seguir, ¡Dios me libre! Para ello ya tendrá Vd. a las federaciones insulares, los clubes, árbitros, etc.; así como a los componentes de su junta directiva y más a largo plazo los votantes que le pudieran reelegir o reprobar en un futuro. Lo que yo quiero es otra cosa. |
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| © Román Ventura, colaborador de ADARGOMA.COM (foto: Raquel Perdomo) |
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Ahora que va a comenzar su mandato y a modo de recuerdo le quiero hacer unas consideraciones.
Un cargo con mucha responsabilidadÉste, y se lo digo muy en serio, es un deporte con tintes peculiares, no de carácter político de un nacionalismo de tres al cuarto, que a mi me la trae floja, sino desde un profundo sentimiento por algo tan sublime que ha sido capaz de sobrevivir al menos más de medio milenio, y que por tanto está intrincado en lo más profundo de nuestras raíces. Le reitero que lo digo de verdad, desde dentro. Las personas que deban regir los destinos de algo así tienen una doble responsabilidad, por un lado la de cualquier cargo de este tipo, y por otro la de alguien que maneja situaciones que tienen que ver con la idiosincrasia de un pueblo y sus manifestaciones. Aquí se viene a currar y no a vanagloriarsePor todo ello, creo que debe mantener los ojos muy abiertos, me refiero a los de la mente, para que pueda alcanzar a ver la magnitud del problema al que se enfrenta. Y guárdese de tomar decisiones que no vayan encaminadas a solucionar los graves problemas que presenta nuestro deporte, para cualquier otra cosa que no sea este honroso fin, mejor quédese usted en casa. No me gustan los cargos electos que fardan de mantenerse mucho tiempo gobernando, ni aquellos que presumen de tener contentos a todos. Me gustan los que actúan en conciencia y hacen lo que deben para poder mirarse al espejo al día siguiente. Espero, por el bien de todos, que Vd. sea uno de esos, y le deseo la mayor de las fortunas en esta andadura. Artículo de Román Ventura, fisioterapeuta y exluchador. |