Los restos mortales del luchador del Adargoma Roberto Alvarado Diepa, junto a los de su padre y su hermano, fallecidos los tres en el trágico accidente aéreo del pasado miércoles en Madrid, descansan en paz desde esta mañana de sábado en el cementerio de San Lázaro de la capital grancanaria.
La naturaleza de las pruebas de identificación de los cadáveres alargaron por espacio de diez días la espera de los familiares y amigos, quienes ansiaban poder dar cristiana sepultura a los suyos. Finalmente, en la madrugada del viernes al sábado llegaron a Gran Canaria, y miles de personas pasaron por la capilla ardiente instalada en el tanatorio de San Miguel, desde donde posteriormente los acompañaron hasta el camposanto en el que los despidieron con un sonoro y sentido aplauso.